| Introducción.
La aparición en escena de los llamados
"buscadores de tesoros" motivó la intervención de la Comisión
del Patrimonio
Histórico, la que, en conjunto con la Prefectura Nacional Naval organizó
la gestión del patrimonio cultural
subacuático tratando de minimizar las consecuencias que sobre la preservación
del mismo tenía el rescate de
objetos de embarcaciones históricas por parte de los operadores privados.
(1)
En ese sentido la Comisión del Patrimonio estableció que todas las operaciones
que involucraran el patrimonio
cultural subacuático debían ser dirigidas por un arqueólogo profesional
promoviendo así, con la ejecución de los
primeros proyectos arqueológicos desarrollados en nuestras aguas, el nacimiento
a la arqueología subacuática en el
Uruguay.
En mi conocimiento son siete las áreas arqueológicas a lo largo de la
costa (2)
uruguaya que han sido objeto de
solicitudes de búsqueda ante la Comisión del Patrimonio. Estas han involucrado,
en distintos momentos (3),
a siete
profesionales, cinco uruguayos y dos argentinos. Seis de esas áreas se
encuentran en la llamada etapa de
"búsqueda" y sólo en el caso de Bahía de Maldonado se comenzó
la etapa de "rescate". (4)
El presente capítulo tratará entonces de mi experiencia personal como
arqueólogo contratado para los
emprendimientos de los permisarios Héctor Bado y Sergio Pronczuk, entre
los años 1995-1999, desarrollando
proyectos en el cabo Polonio y en la bahía de Maldonado. |
| 1) Esta intervención
responde al gran impulso que a nivel mundial han cobrado las investigaciones
en arqueología subacuática en
estos últimos tiempos impulso
que se refleja en la adopción de compromisos internacionales como
los promovidos por ICOMOS
(International Council of Monuments
and Sites) -"Carta de Sofía"- y UNESCO.
(2) De este a oeste: Cabo Polonio, Isla de Lobos, Bahía de Maldonado, Banco
Inglés, Boca del Santa Lucía, Boca del Rosario, Punta
Artilleros.
(3) A la fecha, tres de los profesionales involucrados han debido renunciar
motivados principalmente por la imposibilidad de lograr una
adecuada coordinación de
los trabajos arqueológicos con los permisarios.
(4) La Comisión del Patrimonio, llamada a intervenir y controlar los procesos
de búsqueda y extracción de los restos de valor
histórico, elaboró un
"Procedimiento administrativo que deberán cumplir las
solicitudes de Búsqueda y Rescate de Restos de
Barcos Naufragados ante
la CPHACN." Este divide las intervenciones
en "Etapa de Búsqueda" y "Etapa de Rescate" (esta
denominación no se ajusta
estrictamente a la terminología del decreto reglamentario de la "ley
de cascos" el que hablaba de
"búsqueda" y de
"extracción"); estando la segunda condicionada a la finalización
de la primera. En la etapa de "búsqueda" los
permisarios deben
inscribir a esta en un "Proyecto de Investigación Arqueológica"
el que ".. debe estar avalado por quien posea
titulación académica
en arqueología.." agregando: "..el profesional asumirá la
responsabilidad científica de los trabajos..",
debiendo presentar
un informe final con los resultados de la etapa de búsqueda.
Para la etapa de "rescate" se plantean,
ajustados a las tareas
de excavación y extracción, los mismos requisitos profesionales que en
la búsqueda. La única
información académica disponible,
en forma pública, sobre estos proyectos se refiere a los resultados
de la fase de
búsqueda de Bahía
de Maldonado, los que fueron presentados en
el IX Congreso de Arqueología Uruguaya en 1997 (A. Lezama
y M. Bound "Arqueología
subacuática en la bahía de Maldonado" actas del IX Congreso Nacional
de Arqueología Uruguaya, en
prensa.). Los
informes presentados a la Comisión
del Patrimonio no han sido aún difundidos y, en los hechos, los
investigadores trabajan
en forma casi completamente aislada.
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