| Las investigaciones en Cabo Polonio. Las investigaciones arqueológicas en el cabo Polonio
se realizaron sobre los restos de las embarcaciones "Nuestra El naufragio del Nuestra Señora del Rosario San José y las Animas y la toponimia "Cabo Polonio". Los hechos y circunstancias generados en torno al
naufragio de "Nuestra Señora del Rosario", plantean la posibilidad |
| (5) Estas investigaciones,
aunque se trabajó directamente sobre los pecios, se hicieron en el marco
de la llamada "fase de búsqueda", establecida por la Comisión del Patrimonio. Ver apéndice "El patrimonio cultural subacuático en el Uruguay". (6) Embarcaciones excepcionalmente autorizadas por la corona castellana para comerciar con América, como intento de asegurar el cobro de los impuestos que eludía el creciente contrabando. El funcionamiento de este sistema se basaba -teóricamente- en un prolijo registro de todas las mercancías y pasajeros que partían a América, las que eran controladas a la salida y a la llegada de la embarcación. (7) Toda la información citada proviene del expediente que se formó con las actuaciones judiciales que se hicieron a raíz del naufragio y que se encuentra en el Archivo General de la Nación. |
| Es claro que se trata de una confusión
con el naufragio del Ntra. Sra. del Rosario, que coincidentemente era también un registro del puerto de Cádiz y naufragó en el mismo lugar y en el mismo día. (8) No sabemos cuál es el origen de esta confusión, que será retomada luego por otros autores, ya que no parece haber existido ningún naufragio de un navío llamado "Polonio". Lo cierto es que, quien hizo hablar de sí durante muchos años, tanto a la incipiente Montevideo como a la pueblerina Buenos Aires, fue el Capitán Josseph Pollony, cuyo nombre progresivamente transformado en "Polonio", aparece ya como referencia geográfica en las últimas fojas del propio expediente colonial. (9) La "popularidad" de Pollony no se debió solamente al hecho de haber sido el responsable último de una desgracia que afectaba seriamente los intereses del "comercio establecido", principalmente de Buenos Aires, sino porque del expediente surgen una serie de acusaciones que de comprobarse lo sindicarían sin duda como uno de los más pertinaces violadores de las Leyes de Indias relativas a la actividad comercial, además de mal marino e inescrupuloso capitán. Las acusaciones más duras vendrán de parte de los "cargadores" del barco, a su vez pasajeros del mismo, probablemente como consecuencia del resentimiento surgido de cierta discriminación a la que habrían sido sometidos durante los largos meses del viaje (10), ya que no era posible obtener ningún provecho personal de las mismas y sí perjudicar seriamente a Pollony y a sus oficiales puesto que se centraban en azuzar el celo de los oficiales reales sobre delitos relacionados con la evasión fiscal. (11)
Lógicamente, Joseph Pollony y sus allegados,
su "familia" como pintorescamente se dice en los documentos
de |
| (8) Es evidente
que se ha producido una inversión en los últimos números de la fecha 35
por 53. (9) Fojas 234 y 235. Estas se refieren a solicitudes de rescate de mercaderías y materiales, que se seguían haciendo en 1759 y 1760 por parte del Sr. José Galvan y sus hijos, quienes, seis años después del naufragio, pedían al Gobernador de Montevideo: "Puesto Con toda Vener.on â lós pies de V.S. y merced, Dize q.e se halla determinado â hazer un Viaje â Castillos â Traer (Como Otras veces lo ha Echo) Los efectos q.e del Navío Nombrado el Polonio; hallasse en las playas de Dho Castillos." Asimismo, el 18 de julio de 1760, el Gobernador autoriza a los hijos de Galvan a ir a buscar, con "18 caballos y 8 yeguas", el hierro que había sacado su padre del navío "nombrado el Polonio". (10) Ver con respecto a las discordias surgidas en los viajes la nota 56. (11) La corona de España había aflojado, mediante el sistema de registros, el férreo monopolio que había establecido la colonización en sus comienzos, buscando, mediante la dinamización del comercio, el doble propósito de frenar el creciente contrabando y concomitantemente aumentar los ingresos fiscales. La clave del éxito de esta medida recalaba en que el "registro" fuera escrupulosamente controlado de manera a que nadie pudiera evadir sus obligaciones fiscales. La aventura de Pollony y la inquina de sus detractores (quizás por haber contemplado como en su mismo viaje otros pretendían escapar -con las promesas de pingues ganancias que daba el comercio ilegal- al control legal al que ellos estaban sometidos) son una interesante muestra de como al interior mismo del sistema se producían violaciones en reacción a la tremenda voracidad fiscal de la dilipendiosa corona castellana. (12) En relación a esta acusación el testigo Benito Menacho, en una segunda declaración: "enmienda lo que dize sobre las cenas de que salia de ellas la maior parte de los concurrentes enbriagados lo que no se deve entender como suena sino que salian alegres de tal suerte que con vino se lavavan las manos y ablaban mil desverguenzas..." (13) Este fue el único que estuvo preso como consecuencia de la investigación. Se fugó sin dejar rastros, el 14 de agosto de 1753, de la carcel de la ciudadela de Montevideo. |
| La realidad fue que el propio gobernador
Viana comprobó personalmente la existencia de la baraja, descubriendo cajones enterrados en los médanos próximos al lugar del naufragio con el doble agravante de que la mayoría habían sido retirados del escondite y otros habían sido quemados. Sin embargo de los autos que pudimos estudiar no surge ninguna condena por este episodio. La investigación sobre el contrabando de cartas nos brinda datos elocuentes y pintorescos sobre la época. Inmediatamente de producido el naufragio se construyó un "almacén" para depósito de lo que se había rescatado y de lo que se seguiría rescatando. Como centinelas, el gobernador mandó un sargento y ocho dragones, que se juntaron con parte de la tripulación y de los oficiales de la nave, incluido el escribano y permanecieron hasta mayo en el lugar. La "familia" de Pollony pronto contó inmediatamente con la complicidad de la guardia enviada a controlar la situación. Esta permitió que se sacaran los cajones de baraja, que en algún momento estuvieron depositados en el almacén, como lo testimonia el soldado de infantería Miguel Ballester, quien afirma haber contado, en el "almazen" "hasta" 26 cajones de barajas agregando, lapidariamente, que: "..todos los que habia en el Destacamento sabián que los Caxones heran de barajas porque jugaban todos los Diás con las que sacaban". Las distancias y los tiempos seguían otros ritmos que los actuales. Nos enteramos por ejemplo que un tal Nicolás Díaz, "fue con unas Bacas lecheras de la Residencia de la Compañía de Jesus," para proveer de leche a los acampantes. Su celo de buen pastor le acarrearía desgracia pues al recorrer los médanos para juntar sus vacas dio con el escondite de barajas lo que motivó que el sargento de dragones, indudablemente cómplice en el asunto, lo tuviera "tres días en el Cepo que apropózito mando hazer o hizo dicho ofizial de un Paleo corto con tres Cabos en que le puso de Pies, Manos y Pescueço, y asimismo le dió de palos," para que no volviera a recorrer los médanos; singulares condiciones de la lechería colonial. El traslado a Montevideo de los bienes recuperados necesitó de una importante movilización de los medios de transporte, se trajeron en parte en lancha pero, principalmente, en carros y carretas. (14) La descripción del contenido de la carga recuperada, principalmente cajones con ropa y piezas de tela, así como sacos con pimienta, canela y comino, "marquetas" de cera, algunas herramientas y armas es también un importante testimonio del consumo ultramarino de la época, así como del valor que recibieron varios de estos objetos en subasta pública. |
| (14)
Es interesante cotejar la lista de aquellos empresarios del transporte,
la que incluye, entre muchos otros, "quince carretas de los RR.PP. de la compañia de Jhs. al Cargo de su Capataz Nazario Ortigosa". |
| Entre los pasajeros se encontraban
importantes comerciantes, que viajaban acompañando su carga, funcionarios coloniales como Don Feliz Espinoza "gobernador provisto" de Chicuito y una "Misión de San Francisco". Tenemos pues la posibilidad de enfrentar, iluminándose recíprocamente, al registro histórico y al registro arqueológico, generando teorías e interpretaciones que indudablemente deberán aportar a un mejor entendimiento de nuestra capacidad de comprensión de la realidad colonial. Hay elementos concretos, referentes a la naturaleza de la carga realmente transportada, a la realidad sobre el funcionamiento de las bombas de agua, al alijo o no con cañones y mercaderías, a las pertenencias personales de diferentes pasajeros, al "equipo" que acompañaba a los frailes Franciscanos, etc., que muy probablemente puedan ser aclarados a partir de la información proporcionada por la investigación arqueológica. Sin duda que muchas interrogantes no podrán ser aclaradas, borradas sus huellas como consecuencia de las alteraciones sufridas por el sitio, en particular aquellas resultantes de las operaciones de buceo que se prolongaron hasta 1760. (15) Todos estos elementos se ven particularmente resaltados en el caso del pecio ubicado en la punta sur del cabo Polonio el que, de acuerdo a lo observado, traía mercaderías en general para ser comercializadas en el Río de la Plata. Dicha carga reviste, por su carácter ordinario, un importante valor para la arqueología histórica del período colonial, pues puede orientarnos en forma precisa sobre las características de la cultura material de la época, la que es escasamente descrita en los documentos históricos disponibles. |
| (15)
En la foja 203vto. figura un bando llamando a los interesados
en el buceo: "... estamos informados por personas inteligentes que en las Playas de Castillos... se puede bucear el fierro, acero, ollas de fierro y cera y otras cosas ...". |
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La investigación arqueológica El objetivo principal que, para la investigación
arqueológica, determina el reglamento de la Comisión del Patrimonio |
| (16) En la zona
donde se ubica el pecio, expuesta al sur y al sw, los vientos alcanzan su
máxima intensidad, llegando a producirse corrientes de hasta 2 nudos, lo que, sumado a la baja profundidad, hace que los efectos dinámicos del movimiento del mar y de la arena sean realmente demoledores. Esto explic que hayan sobrevivido solamente los vestigios que se encuentran a sotavento del conjunto de cajas. Sin embargo, estos cajones también sufren la acción de los elementos y van destruyéndose, lo que trae como doble consecuencia la pérdida de su contenido y la reducción del "muro" de protección que ellos constituyen. De esta manera, la superficie protegida a sotavento se va reduciendo progresivamente provocando el desplazamiento, deterioro o pérdida de los otros vestigios. |
| En las observaciones realizadas hemos
podido ver, seccionados por la abrasión de la arena, numerosos cajones: unos conteniendo miles de tenedores prolijamente estibados; otros, cucharas; otros, hebillas de cinturones, cuchillos, abalorios, alfileres, fuentes de peltre, caños de escopeta, botijuelas de aceite, panes de cera, botellas de vidrio. Estos datos, cotejados con la información disponible en archivos, estarían indicando que el pecio a investigar traía una carga de mercaderías generales que se corresponde con la normalmente contenida en los navíos de registro. La certeza absoluta en la identificación de un pecio es una "Rara avis in terris", sin embargo, en el caso del de "Nuestra Señora del Rosario, San José y las Ánimas" hay una serie de elementos que nos llevan a asegurar que el mismo corresponde al localizado en la ensenada Sur del Polonio; a saber: 1) El no haber observado, ni en el sitio ni entre los materiales recuperados, (17) cualquier tipo de elemento que pudiera corresponderse con una cronología posterior a mediados del siglo XVIII, en particular no hemos visto ningún fragmento de loza cuya fabricación se populariza desde fines del siglo XVIII. 2) El haber observado "in situ" grandes bloques de cera como los que aparecen reiteradamente mencionados en el expediente relativo al naufragio en relación a los bienes recuperados. (18) Es cierto que la cera pudo haber sido una carga normal en los barcos que venían a América y que por lo tanto la misma puede encontrarse en cualquier pecio, pero no es menos cierto que en el caso particular está claramente documentada su presencia entre la carga. 3) Los fragmentos de botellas de vidrio que hemos observado en el pecio (pegados en las concreciones) corresponden todos a los descritos para la época (Hume, 1961). 4) Las características generales de los vestigios observables se corresponden con los que hemos podido conocer en cronologías similares. Tal como los recuperados en los pecios del "Matanzero" (1741), el "Guadalupe" y el "Tolosa" (1724), naufragados en el mar Caribe que venían, al igual que el "Nuestra Señora del Rosario", de España hacia América, así como también en otros sitios arqueológicos en tierra firme (Blair 1966; Peterson 1977 y 1979; Luna 1982; Cleland 1971, Schavelzon 1991). 5) Las imágenes religiosas recuperadas han sido halladas en otros contextos de cronología similar como las proximidades del fuerte de San Pedro sobre el Río Grande, (Gilmara 1997) y en particular, parecen acompañar los establecimientos Franciscanos, hecho particularmente significativo dada la presencia de una misión de Franciscanos sobre el "Nuestra Señora del Rosario" (Tunnell y Newcomb, 1969: 58-60 y fig.29). 6) La precisión de la información documental (en relación no sólo al lugar del naufragio sino también del posterior campamento de custodia) es terminante sobre que el acontecimiento ocurrió en las inmediaciones del actual cabo Polonio. Paralelamente no se dispone de información sobre algún otro naufragio -ocurrido también en la misma zona y en la misma época- que pueda ser considerado como una alternativa al diagnóstico que realizamos. |
| (17) Los
objetos que se mencionan fueron sacados en su gran mayoría antes de mi contratación
como arqueólogo y el resto en una maniobra que escapó al control del arqueólogo y que motivara un fuerte cuestionamiento por parte de la Comisión del Patrimonio. (18) Por ejemplo en la foja 185 se menciona la recuperación de "Marquetas de Zera" y en 1761 el Gobernador de Montevideo autoriza a que se utilice parte de esa cera para la confección de los cirios destinados a la celebración de la Semana Santa. |
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La investigación sobre el acorazado brasileño "Solimoes". Historia El 19 de mayo de 1892 se produjo frente al cabo
Polonio, la desaparición del acorazado brasileño "Solimoes".
Este se En enero de 1994 el equipo de búsqueda y rescate
dirigido por Héctor Bado, localiza un pecio que por su ubicación y Las condiciones de
buceo fueron siempre bastante difíciles, por lo agitado del mar en esa
zona, como por existir, a |
| (19)
Antonio Lussich había constituido una flotilla para rescates y salvamentos
marítimos y acudió al lugar en cuanto llegó la noticia telegráfica del hundimiento. Lussich, 1893 :167 y sgts. (20) También se hundió, frente a las costas del brasil, en noviembre de 1893. (21) Lussich, 1893 :177-79. (22) Lussich, 1893 : 5 y sgts. (23) Lussich, 1893 :172. |